
Hoy hace un año que inicié un camino del que nada esperaba.
Antes de partir, de iniciar ese viaje, durante unos meses realicé, inconsciente, pequeños preparativos. Mi compañero de viaje, del que por aquél entonces apenas sabía nada, también se encargó de, a su libre albedrío, ir preparándose para el mismo viaje.
Hoy hace un año, descubrí una pequeña piedra, una más de las que podrían haberse cruzado en mi camino y a la que pegar una patada sin más. Desde el primer contacto, noté que esa piedra tenía algo muy especial, su tacto era especialmente cálido…. Ahora, después de llevar durante todo un año a esa piedra junto a mí, puedo decir que contemplándola bien, esta es en verdad el más puro y maravilloso de los minerales.
Hoy hace un año, mis frías y desenfrenadas noches comenzaron a remitir, y en mitad de la alocada tormenta, apareció un faro, un referente. Al principio su luz era apenas imperceptible, pero poco a poco, y muy especialmente con la llegada del verano, ese faro deslumbró cualquier otra luz que pudiera existir o haber existido en mis océanos; su luz anegó cualquier estrella que pudiera desorientarme y hacerme perder el norte, la misma luz que guía mi vida.
Hoy hace un año que la partida de ajedrez sufrió un enroque de dimensiones impredecibles, que el camino pegó un giro inesperado, que las noches dejaron de ser tan frías y los días se tornaron en más apacibles.
Hoy hace un año que te conocí, y descubrí, creedme, al ser más puro, maravilloso, interesante y bello que jamás haya conocido.
Hoy hace un año que, inconsciente, comencé a amarte.
Y un año después, en una mañana de conversaciones contigo, de amigos resacosos durmiendo en mi casa, de recuerdos surcando mi memoria…. aparece en mi vida esta preciosa muñeca, mi sobrina… a la que espero, en unos años, podamos llevar juntos por la ciudad que nos acoja.
¿Quién dijo que las casualidades no existen?¿o quizá no es solo simple casualidad?
M.
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